SociedadVilla Carlos Paz

Juana Manuela López: “Soy un homenaje a mi madre”

La Comunidad Indígena Hijos del Sol Comechingón con Personería Jurídica del INAI N° 088, se encuentra asentada en el Territorio Ancestral y Sagrado de quien fuera el Cacique Vultán. Situado a 6 km de Capilla del Monte en la zona rural de Dolores (San Esteban), frente al Sagrado Cerro Uritorco.

                El Pueblo Nación Comechingón se remonta en sus orígenes a unos 10 a 12 mil años, ya que desciende de la milenaria Cultura Ayampintín, cultura ancestral que ha dejado rastros hasta en Tarija. Aunque éstos datos son sólo conocidos por quienes descienden de los comechingones.

                La espiritualidad del Pueblo Comechingón se destaca del resto de las etnias, ya que trascendieron el “materialismo”, por ello, no realizaron grandes construcciones como templos, pirámides u otras características de los pueblos andinos, ellos daban gran relevancia a los ritos al Inti (Sol) y a la luna. Poseían varios centros cultuales o santuarios en los cuales se congregaban, tales centros actualmente conocidos, son sitios caracterizados de la geografía: cerros elevados, manantiales de aguas limpias, grutas y quebradas en las cuales se apreciaban de un modo especial los astros. Actualmente nuestra cosmovivencia se mantiene intacta, ya que continúan con los ritos ancestrales legados a través de generaciones.

                “Este es el legado más preciado como pueblo indígena y queremos que se nos entienda y respete, como así también deseamos compartirlo con la sociedad toda, ya que son valores que contribuyen a la construcción de una sociedad más espiritual, en armonía con la Madre Naturaleza  y para un futuro promisorio como humanidad planetaria. Tomando las palabras de los ancestros mayas, recordemos esto: In Lak´ Ech (que Dios se quede en tu corazón, Yo soy otro Tú)”, es lo que se expresa en la página de la comunidad.

El pasado jueves 12 de marzo, diferentes organizaciones no gubernamentales realizaron en el marco del Día de la Mujer, un reconocimiento a aquellas trabajadoras que por un motivo u otro se destacan en su rubro o comunidad.

                Entre ellas, estaba Casqui Curaca Juana Manuela López, descendiente de comechingones o camiares como antiguamente era, con una intensa mezcla entre diaguita, guaraní, italiana, española, moro y trans, quien fuera reconocida por el trabajo ambiental que realiza en su comunidad.

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                “Juani” es “la curandera” de la comunidad: “Es como abrirse a lo que el espíritu tiene para uno. Yo por ser quien soy, en algún momento me llegó eso de ser la ‘curandera de la comunidad’, y más ahora que soy la cacique, es un doble trabajo, como auto reconocerse en una parte y que no es un trabajo, no es algo que estudies en algún lado sino que se aprende con uno mismo. Por más que alguien venga o te explique cómo se toma tal o cual hierba, el camino lo hacés vos”.

                Reside en el territorio comunitario que “son ocho hectáreas, vivo en el monte, por eso nuestro trabajo con las hierbas y todo eso. Porque justamente nuestro lugar, al no ser solamente nuestro territorio preservamos todo lo que es flora y fauna, porque vivimos de eso y nos alimentamos de ese monte. Para nosotros es algo sagrado”, remarcó.

                Consultada sobre si son muchos en la comunidad, explicó: “Como quince o veinte y no estamos todos juntos, estamos medio dispersos porque hay chicos que viven cerca del territorio en el pueblo y hay gente que tuvo que emigrar por problemas de salud o laborales. Eso es algo que estamos tratando de resolver para todos los que emigraron desde nuestra comunidad, como pasó con mi madre y mi hermano que hoy viven en Buenos Aires, casualmente por cuestiones de salud”.

                De todos modos, siempre hay una fecha que llama a juntarse, “el primero de agosto es el día de la Pachamama, el Inti Raimi y muchas otras que, en la medida que se pueda, nos permiten reunirnos con los que están lejos”.

                Con respecto al reconocimiento que recibió sostuvo: “Primero fue una sorpresa e importante, al reconocerme por mis ancestros y al reconocerme también como mujer fue algo muy lindo y que emociona. Como decía cuando me hicieron la entrega, para mí es un reconocimiento a mi madre, yo soy un homenaje a ella”.

                Es la cacique de la Comunidad Indígena Hijos del Sol Comechingón, “si bien las decisiones se toman en una asamblea comunitaria, al ser la cacique soy la cara de todos; hay que ir a pedir algo, voy yo, o hay que hacer algo, voy yo, presentaciones en algún evento, voy yo, a veces acompañada de otras personas; pero en muchos otros casos, voy sola”, explicó.

                Es sabido que el estado no siempre reconoce a las comunidades indígenas, en este sentido, manifestó: “En un cierto punto nos tienen en cuenta, y en otro no. No obstante, es importante que se empiece a reconocer. Ahora se está abriendo un poco más; justamente, el 19 de febrero, estuvimos con Magdalena Odarda directora del INAI (Instituto Nacional de Asuntos Indígenas) y ella hizo hincapié en el reconocimiento de los pueblos, pero no solamente como comunidades aisladas. Nosotros somos una nación, como lo fueron otras culturas. Tenemos personería jurídica y la idea es que nos reconozcan como un pueblo, como una nación. Ese es nuestro objetivo”.

-¿En algunas decisiones del tipo ambiental deberían consultar con las comunidades?

                Totalmente, no solamente con las ambientales, también queremos que nos tengan en cuenta en otro tipo de decisiones. Es un trabajo lento y largo, pero que de a poco va viendo frutos. En el 2008 éramos cuatro comunidades y hoy somos veinte en todo Córdoba, ese fue un trabajo de hacer que las personas se autoreconozcan como indígenas y descendientes de los comechingones.

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