Sociedad

Editorial 061: “Los periodistas, esos…”

Imagínese a una persona en 1810, parada en una esquina, con un ejemplar de La Gazeta de Buenos Ayres en sus manos, que comienza a leer: “Desde el momento en que un juramento solemne hizo responsable a esta Junta del delicado cargo que el pueblo se ha dignado confiarle, ha sido incesante el desvelo de los individuos que la forman para llenar las esperanzas de sus conciudadanos.

Abandonados casi enteramente aquellos negocios a que tenían vinculada su subsistencia, contraídos al servicio del público, con una asiduidad de que se han visto aquí pocos ejemplos, diligentes en proporcionarse todos los medios que puedan asegurarles el acierto; ve la Junta con satisfacción que la tranquilidad de todos los habitantes acredita la confianza con que reposan en el celo y vigilancia del nuevo Gobierno…

¿Por qué se han ocultado a las provincias sus medidas relativas a solidar su unión, bajo el nuevo sistema? ¿Por qué se les ha de tener ignorantes de las noticias prósperas o adversas que manifiesten el sucesivo estado de la Península? ¿Por qué se ha de envolver la administración de la Junta en un caos impenetrable a todos los que no tuvieron parte en su formación?

Cuando el Congreso general necesite un conocimiento del plan de gobierno que la Junta Provisional ha guardado, no huirán sus vocales de darlo, y su franqueza desterrará toda sospecha de que se hacen necesarios o temen ser conocidos, pero es más digno de su representación fiar a la opinión pública la defensa de sus procedimientos y que cuando todos van a tener parte en la decisión de su suerte, nadie ignore aquellos principios políticos que deben reglar su resolución… Para el logro de tan justos deseos ha resuelto la Junta que salga a la luz un nuevo periódico semanal, con el título de Gazeta de Buenos Ayres”.

Esto es parte del primer artículo, del primer número de la publicación que comenzaba, por así decirlo, la historia del periodismo en nuestro país, lo demás es archisabido, que fue un 7 de junio y que 128 años después, en nuestra provincia se decretó que ese fuera el día del periodista. “La Gazeta de Buenos Ayres, no solo fue el primer diario argentino sino que también inauguró la libertad de prensa en la América meridional”, dijeron en ese momento. En el mundo, esta fecha tiene su correlato en el 8 de septiembre, cuando se conmemora el día internacional del Periodista en homenaje al periodista checo Julius Fucik, ejecutado por los nazis el 8 de septiembre de 1943.

Entonces cabe la pregunta: ¿qué es un periodista? La respuesta tiene tantos costados que a veces, no alcanza un libro para terminar de contestarla con un mínimo de acierto. Se puede definir, de hecho se lo hace, y sospechamos que es para que no haya discusiones mayores: “persona que se dedica al periodismo”, y al periodismo como la “actividad profesional que consiste en la obtención, tratamiento, interpretación y difusión de informaciones a través de cualquier medio escrito, oral, visual o gráfico”.

¿Y cuál es el propósito de un periodista?, por definición es proporcionarle a los ciudadanos, información veraz y oportuna para hacer valer sus derechos ante la sociedad.  Y es aquí donde nos encontramos con una de las palabras más complejas en función de la tarea periodística, la “verdad”. No hay cosa más maleable que la verdad. Porque la verdad es una sola, pero, convengamos, cada uno, en la práctica, tiene la suya propia. ¿Es verdad que el universo fue creado por un Dios omnisciente? ¿Es verdad que la tierra no es geoide? ¿Es verdad que seres de otros mundos ya nos visitaron? Si usted cree que estamos delirando y que nos fuimos muy para allá, entonces intente responder a alguna de estas preguntas con “la verdad”.

¿Sabía usted que hay investigadores y periodistas que juran y perjuran que el holocausto nazi no fue tal y como lo cuentan?, ¿sabía usted que hay otros que creen que en verdad el Proceso de Reorganización Nacional fue un grupo de militares buenos que vinieron a traer paz? ¿Qué es la verdad? Para los estudiosos, “la verdad es la coincidencia entre una afirmación y los hechos, o la realidad a la que dicha afirmación se refiere​ o la fidelidad a una idea”. Pero incluso eso nos deja insatisfechos y ávidos de algo más exacto, porque los hechos o la realidad son percibidos de distinta manera, con distintas mentes que lo asimilan según están constituidas.

Es un lío hablar de la verdad, y por ende la labor del periodista, que es llegar a la verdad y transmitirla, no es tan sencillo. Por eso hay periodistas que piensan que el país está al borde de un caos sin salida y otros que en el mismo momento y con algunos metros de diferencia, piensan que las cosas se están haciendo medianamente bien. Luego están los que vienen con una escuela u otra, los “anti esto” o los “en contra de aquello”, los que cobran, no por su labor, sino por pensar lo que otros piensan. Los que odian, los que aman, los que sienten pasión, los cobardes, los arriesgados, los cautos… Ya ven ustedes, es fácil llegar a la conclusión que los periodistas son seres humanos, que también cargan su verdad y su particular versión de los hechos, su arraigo, su cultura. Pero que, no se puede negar, cumplen sus tareas en terrenos generalmente peligrosos, a veces bajo las esquirlas, las amenazas, las tentaciones, las penurias económicas o sociales.

La asociación “Reporteros sin fronteras”, da cuenta que en lo que va del 2020, han sido asesinados 14 periodistas y 2 colaboradores, además  hay 233 encarcelados, 120 internautas y 14 colaboradores.

Celebremos el periodismo.

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