Villa Carlos Paz

Golosos & Emprendedores

VIRGINIA Y GUILLERMO

En estos tiempos de crisis e incertidumbre, hay quienes redoblan la apuesta, emprenden con convicción y dan lo mejor de sí mismos. Virginia y Guillermo, dos golosos y creativos nos cuentan su historia.

-¿Cuándo y por qué nace Dos Golosos?

                Nuestro emprendimiento arrancó un poco por necesidad y otro poco por las ganas de hacer algo distinto a nuestras obligaciones.

                Nos gusta decir que tuvimos dos comienzo, ambos en Agosto. La primera vez que nos aventuramos a esto fue en el 2016, ni siquiera nos llamábamos Dos Golosos, solo eramos Vir y Guille y ofrecíamos tartas para los fines de semana. Eso fue una locura total, no teníamos moldes suficientes ni materias primas ni una buena batidora, solo había mucha garra. Nuestro primer fin de semana de ventas tuvimos que salir a comprar insumos dos veces a las apuradas, porque no paraban de llegarnos pedidos. Desde ese día, todo fue así, una agenda llena de cosas, pedidos por adelantado y no sabíamos muy bien cómo organizarnos. Los dos teníamos nuestros trabajos y solo podíamos cocinar por la tarde, pero cumplíamos! Con el tiempo empezamos a incorporar nuevas cosas, alfajores, tortas, mesas dulces, etc., pudimos invertir en una batidora, moldes, a tener stock de materias primas, a hacer cursos y capacitaciones y sobre todo a organizarnos mejor, creo que para ese entonces ya éramos Dos Golosos, teníamos página en Facebook y el boca en boca hacía el resto.

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-¿Se vieron desbordados en algún momento?

                Sí! En un momento nos dimos cuenta de que el proyecto era más grande que nuestras capacidades, teníamos fines de semana con pedidos de 4 o 5 tortas, a veces con mesa dulce, y la semana se volvía un caos, más de una vez no dormíamos para terminar y poder seguir! Eso no está bueno!

                En el 2018, ya con Salva (nuestro golosito) en la panza, fuimos más estrictos, no tomábamos pedidos sobre la marcha y no hacíamos más de 2 tortas por fin de semana; en abril del 2018 ya teníamos completo todos los meses hasta julio/agosto. En noviembre, paramos motores, Salva nacía en diciembre y necesitábamos organizar la casa y la vida. Fue ahí que cerramos y guardamos todo.

-¿Después de la pausa, cuando nuevamente retoman el emprendimiento?

                Nuestro segundo comienzo también fue en Agosto de este año. Teníamos ganas de reflotar el proyecto, lo hablamos entre los dos y con amigos. No era fácil volver con un bebe en la casa. Pero, siempre hay algo que te termina de dar el empujoncito. Era lunes, y Guille se enteraba que a partir del martes no trabajaba más. Eso fue, un balde de agua fría y no quedaba otra que arrancar nuevamente. 

                Nos costó muchísimo, emprender de nuevo era como tirarse a una pileta y no saber si tenía agua, lo más lindo fue saber que todos nuestros clientes estaban esperándonos, y los mensajes de aliento que recibíamos nos llenaban el alma. Y al final, todo resultó mejor de lo que parecía.

-¿Cómo se distribuyen las tareas?

                Guille (que es el pastelero) se encarga de cocinar, amasar, y probar distintas recetas. Yo, Virginia, me encargo de las decoraciones y del manejo de las redes! Y entre los dos, nos vamos repartiendo el cuidado de Golosito.

-¿Cómo definirán hoy la pastelería?

                La pastelería, hoy por hoy, se ha convertido en un arte, hay muchas tendencias, estilos y uno tiene que intentar estar actualizado, a veces lo más difícil es conseguir determinados productos, materias primas o herramientas, muchas veces porque son importados y no se consiguen o simplemente son muy caros.  Pero lo primordial, al menos para nosotros, es siempre poder hacer algo distinto, probar alguna técnica nueva, guiar al cliente para que se anime a nuevo estilo y darle un abanico de opciones.

La torta de cumple, ya dejó de ser el simple bizcochuelo con dulce de leche y crema que había en nuestros festejos. Hoy la torta tiene que hablar de uno, de lo que es, de lo que nos gusta. La torta siempre tiene que ser acorde  al evento y al agasajado, uno debe mirar la torta y sentir que transmite algo. Para nosotros, si eso no pasa, es porque hubo algo que falto en esa decoración.  Pero tampoco nos olvidamos del sabor, porque más allá del impacto visual, tiene que ser rica, húmeda y los rellenos sustanciosos.

-¿Tortas, y que más?

                Además, nos encanta hacer tartas, alfajores, macarons y armar mesas dulces.  Amamos los pedidos que son temáticos, porque siempre son un desafío, que todo quede armonioso es lo más lindo.  A Guille le gustan las temáticas infantiles, porque tienen muchos detalles, mucho color, y es impagable ver la cara y alegría de los chicos cuando lo ven. Yo prefiero los estilos más minimalistas, pero a q su vez impacten, me gusta jugar con los negros, los brillos y las líneas simples.

En fin, cuando vemos nuestra primera torta y vemos la última, nos sentimos inmensamente orgullosos de todo lo que crecimos. Y sabemos que nos falta muchísimo por aprender.  Pero en esta profesión, todo se hace de a poco, paso a paso.

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