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Isaac Rudnik “Mucha gente vive en condiciones muy complicadas”

Bambacoop dialogó con Isaac Rudnik, director del ISEPCi (Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana), Coordinador Nacional de Índice Barrial de Precios y Dirigente de Libres del Sur. El experto habló sobre los niveles de pobreza en Argentina, y alertó sobre la crítica situación que atraviesan los sectores más vulnerables de la sociedad.

-Se dio a conocer el último índice de pobreza, lo que está indicando que hay una gran parte de la población sometida a una situación más que grave…

Sí, el porcentaje de población por debajo de la línea de pobreza es del 35,4% a nivel nacional. Esta medición abarca solo al primer semestre, algo que es importante aclararlo, porque no contempla la situación que seguramente se continúa agravando en este segundo semestre que está transcurriendo, cuyos resultados los vamos a tener recién en marzo del 2020.

-Pero también asusta la proyección que abría para esos meses…

Claro, porque solamente con la devaluación que se produjo a principios de agosto, y que generó una inflación sobre todo en los productos de la canasta básica, seguramente la cantidad de gente por debajo de la línea de indigencia se agudizó.

Nosotros, desde el relevamiento del Índice Barrial de Precios, para estos 50 días que transcurrieron, tenemos un incremento de los precios del 11%. Obviamente en ese lapso, no hubo ninguna de las asignaciones, de las jubilaciones, de los salarios que tuvieran incrementos de esa magnitud, por lo que el poder adquisitivo de estos sectores continúa deteriorándose.

Ese 35,4% significan 15.900.000 personas, de los cuales el 7,7% incluyen indigentes, son 3.500.000 personas que no tienen los recursos para alimentarse adecuadamente. Entonces, estos valores están mostrando un escenario en el que mucha gente vive en condiciones humanas muy complicadas; además, si agregamos algunos datos, aparecen situaciones que son particularmente dolorosas para nosotros, porque cuando evaluamos por franja etaria, observamos que un 52,5% entre niños y adolescentes están por debajo de la línea de pobreza.

Esto habla de un futuro complicado para el país, porque cuando esta franja etaria llegue a la adultez, se les va a dificultar conseguir trabajo, estudiar y hasta para contribuir de alguna u otra manera al proceso social y económico del país, probablemente lo van hacer cargando sobre sus espaldas, serias limitaciones.

-Este es un tema importante para ampliar, porque una cosa son los números y otra lo que significa en una persona no tener acceso a una alimentación de calidad con los nutrientes necesarios

Nosotros tenemos el resultado del relevamiento que hicimos durante el primer semestre sobre justamente la nutrición que reciben niños, niñas y adolescentes de 0 a 19 años. Fue un relevamiento efectuado en 14 provincias que abarcó a 25.000 chicos. Los índices de malnutrición están en el orden del 44-45 por ciento; son chicos que fueron pesados y medidos en los comedores y merenderos donde el Movimiento Barrios de Pie y el Instituto trabaja cotidianamente. A esto se le suma un dato significativo, en los lactantes de 0 a 2 años, los índices de malnutrición están en el orden del 30%.

Estamos hablando de que esta malnutrición tiene una prevalencia fundamentalmente en situaciones de sobrepeso y obesidad, no tanto de bajo peso porque son de porcentajes más pequeños. Por ejemplo, hay una buena cantidad de casos, dentro de ese 30% de lactantes, que tienen sobrepeso y obesidad, lo cual es preocupante, porque eso también se da en los niños escolarizados. De hecho, la mayoría de esos niños comen en los comedores de las escuelas; pero reciben una alimentación deficiente.

Hay que tener en cuenta que el valor diario que le asigna el Estado anunciado hace poco por la gobernadora de Buenos Aires, es de 30 pesos por día para garantizar el almuerzo y la merienda. Obviamente ese importe solo sirve para adquirir alimentos ricos en harinas y grasas que llenan la panza, pero no tienen la condición de mejorar la nutrición de los chicos.

La obesidad y el sobrepeso son condiciones sobre las que crecen posibles enfermedades como la diabetes e hipertensión, que adquiridas en épocas de temprana edad, puede tener consecuencias gravosas para la salud y sus posibilidades para el tiempo futuro.

-¿Qué significa para un país como el nuestro, que genera alimentos para 400 millones de habitantes, que le esté pasando esto? ¿De qué habla esta situación?

Nosotros empezamos a medir en el año 2011, y de ahí mantuvimos sistemáticamente la medición de precios y la talla y peso en los comedores de los niños y adolescentes de 0 a 19 años. En general estamos acostumbrados a que la línea de pobreza abarcara alrededor de un cuarto de la población, oscilando siempre entre un 25 y 30%. Un 25% en los años electorales, y más cerca de un 30% en aquellos en los que no hay elecciones.

Obviamente este resultado ya es un porcentaje que trasciende largamente esos niveles, todo indica que a finales de este 2019 vamos a estar cerca de un 40%. El sostenimiento de ese porcentaje de pobreza, habla obviamente de una enorme deuda de la democracia. Estamos en una situación en la que se generó una franja muy amplia, que abarca a millones de argentinos, de pobreza estructural. Hay una matriz productiva en el país, que no está contemplando a una parte muy importante de ciudadanos, no los incluye; en todo caso, los atiende con asistencia social, con paliativos, con medidas que son coyunturales y que muchas veces están atadas a las necesidades políticas y electorales; pero que no son parte de un modelo productivo que no ha podido crecer en ese aspecto.

Hay que pensar en cómo encaminarnos de aquí en adelante; hay un trasfondo objetivo, un dato fundamental que es la necesidad de encontrar mecanismos que incluyan a todos los argentinos en la posibilidad de tener trabajo digno. Si no hay posibilidad de trabajo para todos, vamos a tener siempre estas situaciones de pobreza extrema o indigencia.

-Tampoco sirve el trabajo esclavo, porque con los márgenes de ingreso que está teniendo la población apta para trabajar, tampoco se resuelve esta situación…

No, por eso decía de ampliar las posibilidades de un modelo productivo existente para que genere puestos de trabajo en condiciones y remuneraciones dignas para todos.

Si analizamos lo que ha sucedido en el último año, donde esta situación de crecimiento de la pobreza fue muy clara, también lo fue que de acuerdo con los propios números del INDEC, hay una incorporación en el mercado de trabajo de más de un millón de personas a escenarios con problemas con el empleo, ya sea porque no tienen, o lo que ganan no les alcanza. Y eso, que se desprende de los propios números oficiales, es inevitablemente la causa que empuja a la pobreza.

-Se habla mucho de las políticas públicas, a tu criterio ¿qué deberían aplicarse a las políticas públicas para intentar terminar con esta historia?

Pasa que en una situación de emergencia tan acuciante, es difícil pensar o plantear propuestas que no contemplen también esta situación. Entonces me parece que hay varios planos de las políticas públicas necesarias e indispensables. Una es la de emergencia, y en esto nos parece que hay que congelar el precio de los 57 productos que integran la canasta básica de alimentos.

Es un reclamo que venimos haciendo hace tiempo, que en general no es contemplado, porque se considera que esto no lleva a resultados positivos; pero está claro que los intentos que hubo hasta ahora de los distintos gobiernos de los últimos años, no solamente de éste, como el tema de los precios cuidados, los precios esenciales, la quita del IVA de los productos alimenticios, no dieron resultado. Este gobierno hizo el intento de bajar los precios de alimentos dos veces, quitando el IVA. Una fue con una ley sancionada durante el primer semestre del 2016, y otra que hicieron hace poco; pero ninguno de estos programas pudo detener el proceso inflacionario que siguió su curso y siguió pegado a las idas y vueltas de los cambios en el precio del dólar. Entonces, me parece que es el momento de tomar el toro por las astas con una medida fuerte y contundente como ésta.

La otra cuestión, es que necesitamos tener un aumento significativo en todas las asignaciones, jubilaciones y salarios mínimos, las asignaciones sociales, los salarios sociales de los trabajadores de la economía popular, porque volcar dinero al mercado por esa vía, implicará un mayor consumo. Algo que también permitiría que las pequeñas y medianas empresas nacionales puedan superar los bajones enormes de ventas que están atravesando.

El otro tema relacionado con esta cuestión es el congelamiento o la desaceleración de los aumentos de las tarifas. Entonces, esas son como medidas inmediatas; después obviamente junto con esto, necesitamos reactivar el consumo interno y reactivar el aparato productivo nacional.

Con respecto a esto, estamos hablando de una situación en que hay una capacidad instalada enorme, que ha quedado inactiva y no requiere de una enorme inversión para ponerla a funcionar, sino que hay que ayudarla a que reactive. Me refiero a muchas empresas que hoy están funcionando al 20 o 30% y otras que directamente han cerrado, pero que tienen la posibilidad de reabrir.

Me parece que esas son medidas que nos permitirían, por lo menos, en una situación tan compleja como la que estamos transitando, junto con una renegociación de los términos de la deuda que se han contraído, nos proporcionaría dar una señal muy clara de que estamos absolutamente decididos a empujar un proceso que revierta esta tendencia perversa y revierta este tobogán en el que nos encontramos.

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