Sociedad

Educando a la Policía

Bambacoop se comunicó con Néstor Pérez, miembro de la Comisión Directiva del gremio del Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación. Desde hace un tiempo, vienen realizando juntamente con la Jefatura de la Policía de Córdoba, la implementación de una serie de cursos tendientes a aclarar y allanar la tarea del trabajador de prensa sobre todo en la calle y en algunos momentos de conflicto con el tema de las fuentes.

-¿Cómo surge la idea?

                Esto surge como iniciativa saludable por cierto, del propio Jefe de Policía, en una ocasión en la que justamente íbamos parte de la comisión directiva del gremio para abordar otros asuntos en la Secretaría de Seguridad. Nos dimos con la sorpresa que estaba ahí el jefe de policía, al finalizar ese diálogo, aprovechamos la ocasión y volcamos sobre la mesa lo que nos viene sucediendo desde hace mucho tiempo sin que nadie intervenga para detener una situación que es abiertamente ilegal.

                Me refiero a los interrogatorios policiales de las guardias en los edificios de tribunales, y en las oficinas administrativas del gobierno. Por ejemplo, el policía que está en la puerta y te dice: “¿a dónde vas, con quién vas a hablar y por qué?”. Esto está absolutamente prohibido a las fuerzas de seguridad por todo el dispositivo legal con el que se cuenta en la Constitución Nacional, la Provincia, las leyes derivadas e inclusive los tratados supranacionales. Lo que hacen es violar las reservas de la fuente de información.

                Lo que hicimos hace varios años es presentarnos en petición ante el Tribunal Superior de Justicia y la máxima instancia judicial en Córdoba que es la Cámara de Apelaciones. Lo hicimos en la Federal, porque la justicia hace exactamente lo mismo.

                En ambas máximas autoridades, como no podía ser de otro modo, nos dieron la razón, esgrimimos todo el articulado en donde queda taxativamente aclarada la responsabilidad de la prensa y la inhibición que tienen las autoridades de preguntar al respecto, y nos dijeron que eso iba a terminar.

                Solicitamos que buscara la forma de detener esto porque claramente es una situación institucional en escalada, cada vez más gravosa. Entonces interviene el jefe Gustavo Vélez, y dice él mismo “porque no vienen ustedes, gremio de prensa, a instruirnos a nosotros, la policía, al respecto. Dígannos qué estamos haciendo mal, qué es lo que no podemos hacer con ustedes y estamos haciendo”; dicho así, suena a una ironía, pero la realidad es que fue absolutamente franco en la propuesta, y nosotros por supuesto recogimos el guante de inmediato, nos pusimos a trabajar y de ello resultó este primer curso-taller franco que se dio el pasado jueves en la Jefatura Central de la Policía ante toda la planta de comisarios y jefes de tropa de la provincia a cargo del doctor Miguel Julio Rodríguez Villafañe, exjuez federal experto en derechos de la comunicación, constitucionalista y periodista.

-¿Cómo resultó esta primera experiencia?

Muy bien porque hubo diálogo directo al final de la jornada, los policías preguntaron, esto realmente bueno. Lo que sigue ahora, es hacer lo  mismo con la policía federal y los gendarmes. Fuerzas duras si las hay, con la misma idea.

-Por parte del gremio se vio, de muy buena manera, cómo accedió la policía a esto, ahora, ¿cómo toman que sea el gremio quien imparte estos conocimientos?

 Lo primero fue de puro sentido común, un oportunísimo criterio del jefe de policía, porque estamos seguros que él no tiene conocimientos de cuál es nuestra potestad; pero acertó, y estamos facultados para hacerlo toda vez que no fungimos como colegio profesional, somos un gremio, con lo cual tenemos el control del convenio y consideraban ellos, lo cual es cierto, vuelvo a decir, que éramos los indicados, porque ¿quiénes mejor que nosotros sabemos cuáles son nuestros propios derechos?

                Esto como concepto general, porque no todos los periodistas saben cuáles sus derechos, quienes conducimos el gremio lo sabemos y quisiéramos creer que los periodistas lo saben, lo cual es francamente falso. La mayoría de los periodistas no saben cuáles son sus derechos; pero lo más grave, es que tampoco saben cuáles son los límites de su accionar. Esta cuestión también fue hablada en la charla, porque nosotros mismos no podemos pretender que las autoridades respeten nuestros derechos, cuando nosotros no hacemos lo mismo en muchas instancias.

-Hacia dentro del gremio, ¿qué tienen pensado hacer para dar por finalizado esto de que todos los periodistas conozcan a fondos de cuáles son sus derechos y limitaciones?

                Lo primero que hay que hacer es identificarse, y es un problemón, porque los periodistas no estamos identificados. No se trata de esgrimir tu DNI porque no tiene nada que ver con la tarea periodística; nosotros tenemos que tener una credencial que nos habilite, que nos distinga como trabajadores de prensa para ser esgrimido ante las autoridades, que tienen todo el derecho de que uno se identifique.

                En este sentido, lo que vamos hacer es organizar la información de todos los trabajadores de prensa de la provincia, así estén bajo convenio, en la informalidad, autogestionados o lo que fuere, en tanto ejerzan el oficio, son trabajadores de prensa.

                El gremio de prensa les va a entregar un carnet y vamos a tener un registro provincial de todos los trabajadores de prensa de la comunicación que va a significar un alivio para las autoridades, de inmediato.

-¿Cómo continuarán estas charlas con las fuerzas de seguridad?

                Con la policía ya terminamos; aunque coincidimos en no tomar esta charla como primera y única, porque se ha abierto una instancia muy interesante de contacto y diálogo. Lo que seguirá ahora es concretar la misma jornada con policía federal y gendarmería, y el año que viene tenemos que hacerlo con nosotros, tenemos que capacitar a nuestros propios trabajadores de la prensa y comunicación para que sepan cuáles son sus derechos y obligaciones.

                Esto no es peyorativo, acá no es que nosotros sí sabemos y los trabajadores no; pero pudieran no saberlo y entonces estamos ahí para resolver esa situación.

                Hay que diseñar un plan de capacitación para los trabajadores de prensa, y eso lleva tiempo, como este año ya no llegamos, lo vamos hacer el próximo.

-¿Se habló de la situación que se da en la calle cuando se está aprehendiendo a alguien por parte de las fuerzas de seguridad, y los periodistas quieren filmar y no se les permite, o el ciudadano común quiere filmar y no se le permite?

                Hay una situación semejante a esto, con respaldo judicial e inmediato que tuvo lugar en la ciudad de Buenos Aires, cuando un ciudadano estaba filmando una aprehensión policial. Intervino la justicia y respaldó el accionar de ese ciudadano, alegando que si no está interfiriendo en el procedimiento, tiene todo el derecho del mundo a filmar y presenciar lo que la fuerza de seguridad está haciendo y si la fuerza de seguridad está cometiendo un delito, será la propia justicia la que deberá intervenir con eso.

                Este es un muy buen punto, porque la gran diferencia entre un periodista profesional y un vecino, ambos son ciudadanos, pero el periodista profesional se hace responsable penalmente del mal ejercicio de su función, porque él sabe cuáles son sus derechos y limitaciones. En cambio, el vecino no sabe.

                Por eso el gremio de prensa defiende la particularidad de este oficio y defiende la pertinencia del periodista en la calle, porque se presume que sabe lo que está haciendo; mientras que el vecino, no tiene por qué. Por otro lado, es una práctica muy de ahora, lo único que hace el vecino es tomar un insumo, nada más, no conforma la noticia.

                Este es el motivo por el cual insistimos que cada trabajador de prensa tiene que darse su lugar preponderante en la sociedad, y saber que este oficio no se sustituye con un vecino, que puede llegar a aportar un buen material, proveer información, y hasta trabajar con su teléfono ya sea con una imagen o un videíto; pero la noticia la tiene que elaborar el periodista. Esta es una modalidad muy utilizada hoy en las empresas periodísticas porque se evitan el trabajo de un profesional con un salario y tomar lo del vecino.

                El periodista, en el lugar, no tiene por qué ser impedido de registrar lo que suceda en la calle que es un espacio público.

Slider image
Slider image

La información es un bien público

Por su parte, el doctor Rodríguez Villafañe, nos brindó su experiencia en lo que fue nutrir de conocimientos a la fuerza de seguridad de la provincia: “Desde lo técnico, lo primero es una colaboración entre el CISPREN y la Policía, para poner las cosas en orden institucional. Parece inconcebible que dos entidades que están para hacer el bien, no se coordinen como deben. Nosotros sabemos que la Policía esta para brindar seguridad y cuidar al ciudadano, objetivos queridos, y apreciados por todos; y, el periodismo, tiene como función llevar adelante, en nombre de la sociedad, el derecho universal de la información. Así como la Policía solicita que se la deje trabajar, el periodismo tiene también derecho a ese trabajo, no solamente eso, sino que se colabore para que la ciudadanía, en definitiva la mandante de todos, al igual que la policía pueda tener una información de lo que realmente sucede que es de interés general”.

-¿Esto significa que cada parte trabaje sin impedimento conociendo sus derechos y obligaciones?

                Es fundamental, todo parte de una ciudadanía que merece estar cuidada por la policía, y una ciudadanía que merece estar informada de lo que sucede, ambos objetivos sociales son valiosos y necesarios, hay que buscar los puentes para que esto se lleve adelante sin problemas.

-¿Se tiene claro, por su experiencia, del derecho a la información de tiene nuestro pueblo?

                Acá hay una regla sociológica, de la que a veces no se habla. En países como el nuestro con tantos vaivenes políticos y gobiernos de facto, se ha generado una especie de “secretismo estatal” o culto a lo oculto, y en los comportamientos burocráticos se dice que “prefiero errar y no dar información gubernamental, que acertar dándola”, porque siempre se da que es más fácil que la superioridad jerárquica lo proteja si no la da, que cuando entrega información pública.

                Nosotros hemos derogado leyes secretas. Fíjese que por definición, una ley no puede ser secreta, pero ya hemos derogado 126 leyes de esas.

                Por otro lado, hay un tema de que el propio periodismo sufre, se trata de una sociedad que a veces no quiere saber. Está cansado de ver que se sepan cosas y después no pasa nada, que prefiere optar por ser como algunos hinchas de fútbol. El hincha va a la cancha y se alegra si su equipo gana o se entristece si pierde, pero no sabe si está comprado el árbitro o los jugadores están comprados, etc.

                Por eso la importancia de este curso. Que quien es policía sepa que nadie le va a hacer nada si da la información que corresponda. Y una sociedad que debe implicarse con criterio democrático.

-Usted fue juez federal y hoy ejerce el periodismo, ese viejo anhelo de que las fuerzas se formen en ambientes universitarios ¿considera que eso puede ser un marco de mejor vínculo entre las fuerzas y la ciudadanía?

                Siempre estudiar es bueno,  pero no creo que sea cierto ese criterio, lo que sí es cierto es que a veces el policía, y con algo de razón, piensa que la ciudadanía y el periodismo no entienden su tarea, en ese sentido, como juez, me encargué mucho de tener en cuenta que es muy fácil dar una orden de allanamiento desde una oficina tomando un café, pero hay que ver que el policía no sabe con qué se va a encontrar, con una ráfaga de ametralladora o un cuchillazo y que hay que superar eso en pos del bien común. No es fácil, porque la adrenalina está allá arriba. Entonces cuando venían las actas que se hacían, nunca faltaban los errores y quienes los señalaban. Uno tiene que saber que ese tipo, ese policía, estuvo segundos antes pasando un momento de gran tensión.

                Uno a veces ve que entran a un allanamiento gritando como loco y es porque también necesitan liberar adrenalina. Todo eso también es parte de la profesión. Eso el periodismo tiene que tenerlo en cuenta, porque ellos tienen que hacer su tarea con tranquilidad.

                En el encuentro nosotros llevamos videos originales para analizar, y vimos que a un fotógrafo de Página 12 la policía lo llevaba preso, y gracias a que se estaba filmando todo, no pasó nada, porque el periodista no había hecho nada. Mejorar es una tarea de las dos partes.

-Parece que algunos lo están entendiendo, pero todavía sucede, sobre todo en el interior a preguntar si hay algún hecho, simplemente nos dicen “no hay nada”, y si uno les contradice empiezan a indagarlo…

                Hay cosas que tienen que ver con los procedimientos normales, los tiempos de la justicia, los secretos de sumario y eso. Pero lo que no quita que no pueda haber periodistas con oficio que tengan datos por otro lado. Esto lo hemos hablado y creemos que cada unidad tenga su vocero que es una persona que tiene que tener oficio en esto.

                En ese sentido habrá que ir formando a algunos, lo que no significa que se tenga una persona para mentir, sino para tamizar qué tiene que decir, y cómo de acuerdo con los secretos de sumario y todo eso. Hay que tener en cuenta los sigilos de la etapa investigativa.

                La policía debe aceptar los no del periodismo, en cuanto a revelar su fuente de información, y los periodistas entendiendo que tiene que haber causas que llevan su ritmo y serán mandados a una fiscalía por ejemplo. El periodista de años sabe que esto no es ocultar información, sino que ella vaya por los canales correspondientes.

                Hay un tema interesante ahí, no es bueno que los policías se transformen en periodistas, porque muchas veces es parte de la fuerza la que filtra esa información. Hay un tema de dignidad, como en el caso de los hechos donde hay cuerpos destrozados, por eso se hacen los cordones. Cuando hay profesionalidad de ambos lados las cosas son menos peligrosas y más claras.

                Otra cosa que se habló es que la prensa busque el auxilio de la policía en algunas tareas, y a veces esto no ocurre. Por ejemplo, en el caso de secuestro del padre del actor Pablo Echarri, fue la periodista la que se contactó con los secuestradores y todo estuvo mal manejado, casi al borde de la ilegalidad.

                Entonces también hay que educar a la prensa en estos hechos muy graves, como cuando los delincuentes toman rehenes y se conectan con un canal de televisión, muchos periodistas no sabrían qué hacer.

                Hemos abordado muchas cosas tratando de tener en cuenta las dos partes, pero no caer en esta lógica del Protocolo Bullrich que garantiza la necesidad de arrinconar a la prensa en un lugar señalado por la policía, y también dejar en claro que los derechos humanos son para todos, es esencial que lo tengamos en cuenta. Eso nos da estatura ética como sociedad.

-Usted puso en marcha esto con una fuerza provincial, pero ahora se viene lo mismo con la fuerza federal y gendarmería…

                Ese es un tema que siempre estoy a disposición, eso lo maneja CISPREN con el pedido de un Fiscal, lo que me parece bárbaro, sobre todo lo que está haciendo Córdoba. Si gendarmería me pide esta charla, voy.

                Deseo nombrar al secretario de Seguridad Alfonso Mosquera, el Comisario Gustavo Vélez que es el jefe de la Policía, que pusieron su mejor predisposición, y en el caso del curso, el comisario General Marcelo Altamirano, que es el director de Recursos Humanos, como la comisaria mayor Liliana Zarate Beletti que es la directora de formación profesional, incluso la Comisaria Inspectora Karina Ferreyra de Relaciones Institucionales.

                Lo que no puedo dejar de significar es la posibilidad del CISPREN de emitir un carné, que no es el de un club de fútbol, y eso garantiza a la policía que el que lo tiene está preparado, sin desmedro de la libertad de acción y de ejercer su oficio. Muchas veces con eso la policía tendría que reconocerlo como profesional de un medio, y allanarle el camino en su labor.

                Hay que tener en cuenta que cada vez hay menos periodistas en relación de dependencia, entonces muchos colegas que son free lancers o monotributistas están en un limbo, no están bajo el ala de un medio, y eso sería interesante cubrirlo.

-¿Qué le gustaría que sucediera en este tema y después de todo esto?

                El acuerdo cooperativo es un avance, seguir en esta senda de entendernos, de sumarnos y que la policía entienda que el periodismo le puede ayudar con la imagen no es un detalle menor.

                Creo que tenemos que dirigirnos a una ciudadanía muy herida de muchas cosas, que la gente entienda que la policía va a andar bien, va a actuar transparentemente y que el periodismo va a mostrar justamente eso. Los grandes medios no saludaron un avance como este, pero hay que seguir.

Mostrar más

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Botón volver arriba
Cerrar