SociedadVilla Carlos Paz

Editorial 043: “Entre nosotros y los turistas”

Los que viven en lugares que son destinos turísticos, se la tienen que ver con algunas cuestiones insalvables, a saber: Llega el primer turista y al toque te aumentan unos pesitos todo. El pan que costaba tanto ahora cuesta tanto más, así, como por arte de magia, y nosotros que compramos todo el año, nos vemos atropellados por nuevos valores.

“Es la oportunidad de hacer una pequeña diferencia” esgrime el comerciante, que no por injusto deja de tener algo de razón. Está claro que no todos tenemos el sentido de la “pequeña diferencia” que tiene la gente de algún local de la calle céntrica que te hacen hipotecar la casa por una picada medio pelo y encima te tratan de “barat”.

Nuestra ciudad da para todo y la temporada también. Allí precisamente reside el error. Pensar que una avalancha (ponele) de visitantes nos va a permitir vivir panza arriba todo el año. Un concepto por demás antiguo y que en pleno siglo XXI ya debiera abandonarse, al menos por estos lados.

La temporada también da para estafar a quien a mil kilómetros hizo un esfuerzo y juntó monedita tras monedita para venir siete días a sentir que su vida sin sentido, tiene sentido. Pero ese turista, que queremos que se sienta bien, a veces nos atropella en sus ansias de vivir intensamente esas 168 horas de descanso y disfrute. Entonces tiran la basura en cualquier lado, compran el combo McTocino con fritas y salsa picante y unos vasos gigantes de gaseosa para luego dejar todos los restos en medio de la vereda, como si en su ciudad de origen tuvieran el mismo comportamiento absurdo a diario. Estacionan en una esquina, o tapando una rampa, o sobre la línea amarilla, y entonces suponemos que el lugar de donde vienen no tiene esquinas, ni gente con discapacidades y las líneas amarillas significan otra cosa que nada que ver. Cargan con todo y van por todos lados a los gritos, quizás hacen catarsis, se liberan, quién sabe… luego están los que regatean por todo, pese a grandes carteles con los precios; amigo, no estamos en El Cairo ni es Estambul. Están los que dejan que sus niños hagan lo que se les dé la gana, mientras los hermanitos mayores sacan a relucir un parlante azul-amarillo con vivos cromados y arremeten con Los Palmeras a todo volumen.

Los turistas son bienvenidos, pero a veces se los padece.   

Ahora bien, para ser muy justos, los turistas a veces nos padecen a nosotros. Por allí los vemos con expresión de derrotados cuando un hotel o servicio no les brinda lo que les prometió, cuando no consiguen un cajero para sacar unos pesos como corresponde, cuando los abusan con los precios en cualquier lugar o cuando simplemente no los atienden como debe ser. Por citar solo algunos ejemplos.

El turismo es una industria y como tal debe ser pensado. Hay que saber que un turista satisfecho trae más turistas.

El periodista y pensador dominicano José Rafael Sosa recopiló 20 puntos de por qué tratar bien al visitante:

1) Porque nadie se resiste al buen trato

2) Porque una sonrisa hace milagros

3) Porque un gesto amable, mueve montañas

4) Porque la solidaridad siempre es bien recibida

5) Porque el visitante agradece la orientación oportuna

6) Porque el visitante se siente noblemente tratado cuando se le cobra lo justo

7) Porque lo importante, incluso más que la condición de visitante que gasta, es el valor humano de un visitante que nos viene a honrar con su presencia

8) Porque el turista aspira a más que buenas aguas y sol radiante

9) Porque el turista quiere más que recorridos o rutas ofertadas

10) Porque el gesto amable, que no cuesta nada, tiene un valor infinito

11) Porque lo que podría quedar en su mente, además del lugar, es ese gesto amable

12) Porque un gesto de honestidad se agradece el resto de la vida y se convierte en un grato recuerdo que se identifica con el lugar

13) Porque la amabilidad establece un puente afectivo que trasciende la visita del turista

14) Porque el turista viene a buscar experiencias positivas y el trato que recibirá resulta lo más importante

15) Porque la información oportuna al turista equivale a la mejor de las bienvenidas

16) Porque el buen trato al turista abre su corazón a la ciudad o la provincia

17) Porque una sonrisa y un gesto amable, quedan en el alma del visitante

18) Porque nos gustaría recibir ese mismo trato cuando salimos a hacer de turistas

19) Porque la amabilidad no tiene precio y en cambio tiene mucho valor

20) Porque, para el turista, cada persona que le trate, es el tratamiento que le ofrece  el  lugar donde está.

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